II Jornada sobre música y copyleft, Centre Cultural Collblanc-laTorrassa, l'Hospitalet, Barcelona, 28 de mayo de 2005

—Esta tarde teníamos previsto que viniera Carlos Sánchez Almeida pero no ha podido venir, porque Carlinhos Brown nos tiene el metro paralizado, y ha venido el Señor Nadie. Que pase el Señor Nadie, por favor.
—¿La camiseta qué es?
Cucurrucucú Paloma
—No, esto quiere decir Creative Commons copyleft People. Club de Cultura Contemporánea de Pamplona.
—Ah, está bien.

[Risas]

La cultura como derecho colectivo, ponente: Carlos Sánchez Almeida

Fotografía de la intervención de Carlos Sánchez Almeida

Escucha la charla [MP3, 14 MB]

Bueno, perdonad por el retraso. Quería empezar hoy hablando de cómo se inventó esto de la cultura, que es una cosa que se pierde mucho de vista y pienso que sería bueno tener en cuenta cómo nace la cultura, cómo nace el pacto de los artistas con su público, cómo se alimenta a los artistas, porque tomando como referencia el punto de partida pues a lo mejor podemos aprender un poco todos y buscar pautas para llegar a un nuevo pacto, que es el problema que tenemos en estos momentos. Se ha hablado mucho de la SGAE, se ha hablado mucho de los problemas de los modelos de negocio de la industria que llaman de la cultura y que no es otra cosa que la industria del entretenimiento, pero se ha hablado muy poco de los derechos de los artistas, y pienso que es el punto de partida que se tiene que tener en cuenta a la hora de buscar un nuevo modelo de retribución.

Bien, hablaba de la Odisea, hablaba de ese señor Nadie que sale en la Odisea, y la Odisea y la Ilíada nacen como unas canciones recopiladas por cientos de poetas en la antigua Grecia Clásica que se iban cantando las canciones y las que iban memorizando, iban cortando, copiando y pegando hasta fundirse en una sola obra que era recordada de forma memorística, porque entonces no se escribía, era literatura completament[...] hay una tradición de que un poeta ciego (omero quiere decir ciego) pues fue alimentado por su público durante decenas de años y gracias a eso fue recopilando toda la tradición oral de la antigua literatura clásica. No sé si la leyenda es cierta o no es cierta, pero nos tiene que dar que pensar el hecho de que una persona discapacitada setecientos años antes de Cristo es alimentada sólamente por una colectividad sólamente por el hecho de que es artista. Puede dedicar todo su tiempo a componer a recordar, a convertirse en la memoria de esa colectividad, la memoria y la conciencia social de esa colectividad y la colectividad asume la responsabilidad de pagarle por su trabajo. Ese es el punto de partida. El teatro griego también tiene ese punto de partida: la gente va al teatro y los artistas se van moviendo y comen de eso. Toda la historia de la cultura es eso, es un pacto entre artistas y público, si no hay ese pacto los artistas no comen, no hay obras. Y esto va avanzando a lo largo de los años sin que haya copyright ni nada que se le parezca.

A principios del siglo XVIII empiezan a establecerse los primeros sistemas de copyright, si bien la censura de los Reyes Católicos, de la Inquisición ya había establecido algunas limitaciones a la posibilidad de imprimir; no se llamaba copyright, se llamaba Autorización Real o en todo caso el Nihil Obstat de la Iglesia, pero es a principios del siglo XVIII cuando empiezan a establecerse sistemas de copyright que también en aquel momento se establecen como una forma de controlar qué lanzan los editores. El tema es que la producción de obras intelectuales es algo que a lo largo de la historia, comentábamos al principio, se transmitía de forma oral, el transmitirlo de forma escrita era caro, en un momento determinado cada vez se hace más barato, y llegamos al siglo XX donde se descubre el sistema de enlatar la música, de enlatar la cultura, enlatar las películas, enlatar cualquier cosa, y venderla como un producto de consumo de masas para que de esa manera ese ciudadano que antes salía a la calle, que antes se reunía con otros ciudadanos, que antes conversaba con otros ciudadanos, iba a un acto social de cultura, se quede en su casa, no moleste demasiado y consuma. Ese es el modelo social del siglo XX. Un modelo social que se está alargando gracias a las redes P2P. Tenemos unas redes que nos permiten consumir todo tipo de productos culturales sin salir de casa y sin pagar, pero sin molestar tampoco. Ese es el modelo social que tenemos ahora, y yo no sé porqué le preocupa tanto eso al sistema cuando es la mejor forma de controlar a la gente: tenerlos en casa consumiendo y sin que molesten. Sale muy barato, la paz social sale extraordinariamente barata.

El problema aquí es que hay una serie de individuos que han dicho que vale, que les parece eso muy bien, pero que ellos quieren seguir comiendo. Esos individuos están agrupados entorno a multiples plataformas y están entrando en una situación de conflicto muy divertida, el sistema cultural, el sistema de la industria de entretenimiento por un lado... los intereses de unas empresas están en contra de los intereses de otras empresas.

Y les voy a poner un ejemplo, hace unos veinte... treinta años, la historia de una persona que iba en su pueblo a las verbenas, a las fiestas de verano, entonces era una época en que la música enlatada no tenía demasiado éxito, estoy hablando de hace treinta años; lo que realmente movía el negocio era traer orquestas, llenar la pista, conseguir que la gente bailase y al fin y al cabo cobrar por la entrada. A la mañana siguiente de todas esas fiestas, de lo que uno se daba cuenta cuando iba a trabajar por las mañanas a limpiar la pista de verano y a recoger las todas las botellas que la gente había roto, se daba cuenta de que el verdadero negocio no era ni del músico ni del establecimiento, el verdadero negocio era de Coca-cola; quién verdaderamente ganaba dinero con esas fiestas era Coca-cola.

El tema es que estamos criminalizando, nosotros también, estamos metiendo a unas determinadas personas, a unas determinadas entidades, las estamos demonizando, estamos haciendo el mismo proceso que hacen ellos cuando es un proceso estúpido, y es un proceso estúpido por los dos lados: por un lado los músicos y sus entidades de gestión criminalizan al ciudadano, pero por otro lado ciudadanos concienciados que se tendrían de dar cuenta dónde está el verdadero enemigo, lo que hacen es buscar fantoches y buscar espantapájaros donde no los hay, de esa manera un indivíduo como Pedro Farré que es un abogado que de otra manera sería absolutamente anónimo, lo hemos convertido en el epicentro de todos los males, lo mismo que a Teddy Bautista o a cualquiera de ellos. Cuando en realidad, el sistema, el poder, está en otro sitio. Y eso es lo que tendríamos que empezar a reflexionar. Sobre todo a la hora de evitar enfrentamientos innecesarios y estúpidos con quien realmente a medio plazo podrían ser nuestros aliados en un cambio social. Evidentemente la SGAE se ha hipertrofiado, evidentemente las entidades de gestión quizás no están cumpliendo en todo el papel que deberían cumplir, pero quien está moviendo el verdadero dinero de la música no son ellos, quien está manipulándonos para que consumamos basura no son ellos, quien le interesa que estemos en casa, apoltronados, sin movernos y consumiendo basura, no son ellos, son otras personas, son otros poderes. Y eso es lo que habría que desenmascarar con la ayuda de la cultura, con la ayuda del artista, con ayuda de los músicos, y habría que exigir de los músicos que cumplieran el papel social que han cumplido durante toda la historia: que dejen de vendernos basura y que sean nuestra conciencia social. Eso es lo que tenemos que mover y eso es lo que se puede mover desde Internet.

Empiezo a estar un poco harto de oir en todas partes el mismo discurso, que en ocasiones, icluso, no quiero hablar con respecto al compañero que hablaba antes, no me refiero a él, pero me estoy dando cuenta y supongo que muchos de vosotros también sois conscientes, que Internet desgraciadamente se está convirtiendo en el templo del ego. La gran obsesión de mucha gente es convertirse en el lider de las masas ¿dónde están las masas? ¿dónde están? las manifestaciones que se hicieron en contra de la Sociedad General de Autores en Madrid, ¿sabéis cuantas personas fueron? no fueron más de cincuenta personas. El tema es que tenemos un poder social en Internet que está muy cómodo sentado en el sillón, está muy cómodo tomando conciencia y despotricando contra todo, pero sin moverse del sillón, sin salir a la calle. Por eso creo que es importante que estéis aquí, o sea porque por lo menos vosotros estáis realizando un acto social, no lo que está haciendo la mayor parte de la gente que se parapeta detrás de un Pobrecito Hablador, de un pseudónimo cualquiera, y desde ahí se dedica a lanzar pedradas contra el mundo, en ocasiones contra los enemigos, en ocasiones contra los profetas, en ocasiones contra los falsos profetas, pero sin hacer nada, sin correr ningún riesgo, y para conseguir ejercer los derechos hay que salir a la calle, hay que luchar por los derechos, los derechos no es algo que nos hayan regalado. Conseguir una Declaración Universal de Derechos Humanos costó cincuenta millones de muertos, y eso solamente contando los de la Segunda Guerra Mundial. Y esa Declaración Universal de Derechos Humanos es la que nos reconoce el derecho a la cultura entre otros muchos derechos sociales que también damos por olvidados, porque estamos aquí mucho gritando en Internet sobre el derecho a la cultura y ¿qué pasa con el derecho a la educación?, ¿qué pasa con el derecho a un nivel de vida adecuado?, ¿qué pasa con el derecho a tener un metro en condiciones, no como en el que he venido hoy?, ¿qué pasa con todas esas cosas? todo eso no se está reivindicando, estamos protestando mucho porque no tenemos derecho a la cultura; tonterías: ¡todos tenemos derecho a la cultura!

Si nos quieren meter tanto miedo de que somos piratas, de que vamos a [...] por nosotros, de que nos van a meter en la carcel po[...] es que han perdido la partida. La primera lección que hay que aprender es que cuando te vienen amenazando el que te amenaza no tiene poder para cumplir su amenaza, si no, no amenazaría: actuaría directamente. Hemos ganado ya, y todavía no sois conscientes de ello. La revolución en Internet ya ha triunfado, no existe la propiedad intelectual en Internet, está abolida de facto, y está abolida de facto desde el momento en que todos hemos puesto en la red nuestras bibliotecas, desde el momento en que hemos puesto en la red nuestra discoteca, desde el momento en que nuestra videoteca íntegra está colgada en la red; ¿que quieren criminalizarnos, que quieren venir a por unos cuantos de nosotros? ¡que vengan! bloquearemos los juzgados. O sea, lo que realmente me entristece de esta revolución es que es una revolución de andar por casa. Si en lugar de dejar de pagar a los artistas, dejar de pagar a los músicos, dejasemos de pagar todos las hipotecas bloquearíamos también los juzgados, y no habría Dios que consiguiese que pagásemos las hipotecas, no habría fuerza, ningún poder judicial en éste país capaz de subastar todos los pisos de España. Pero la gente no es consciente de su poder. Y no es consciente de su poder precisamente por el culto al ombligo que hay en Internet y es algo con lo que tenemos que acabar. Lo que más me preocupa en estos momentos en Internet es que la gran obsesión de todo el mundo es conseguir el máximo de visitas para un sitio donde a lo mejor son tres personas. Y lo que hay que luchar es precisamente por modelos sociales solidarios donde se agrupe gente que quiera luchar por unas mismas ideas y esté dispuesta a salir a la calle a luchar por esas ideas; eso no lo tenemos en estos momentos. En Internet hay un montón de actividades dispersas, pero no se llega a conclusiones en ningún sitio, y no se llega a conclusiones por la sencilla razón que para llegar a conclusiones hay que tomarlas de una forma demcrática en asambleas reales. En Internet, cuando no hay un control de identidad de las personas que votan no se organiza nada realmente. Las experiencias que he tenido de ciberdemocracia en diferentes colectivos funcionan cuando son pequeños colectivos. En el momento en que se monta una asamblea multitudinaria en Internet, fracasa. Y fracasa porque no hay forma de moderar ese debate en condiciones. Se pueden conseguir muchas ideas, se puede conseguir mucha evervescencia, pero canalizar esa acción política es muy difícil; es difícil porque la gente no quiere salir de casa. Ese pienso que es el objetivo contra el que tenemos que luchar.

Cuando me ha pedido ani que interviniese y que me presentase, le he pedido que me presentase como Nadie. Eso es lo que tenemos que reivindicar todos: el ser anónimos en Inertet, el ser miles de ciudadanos anónimos con derecho y con poder, porque cuatro líderes no nos van a llevar a ningún sitio, miles de ciudadanos anónimos nos van a llevar a donde queramos ir. Eso es es el poder de Internet, es lo que está en estos momentos poniendo en cuestión el derecho de propiedad intelectual en Internet, que ahora hablaré sobre él. Pero la primera conciencia que debemos tener es «basta ya de falsos líderes, basta ya de querernos llevar como becerros, como corderos a su redil y simplemente convertirnos en pura estadística, en contador de visitas, basta ya. Empieza a considerar a los demás como personas pensantes capaces de tomar decisiones por sí mismos, dales el derecho al voto, sácalos a la calle y hazles mover la sociedad» y entonces, a partir de aquí voy a dar dos propuestas, porque se habla mucho de lo mala que es la SGAE, lo malos que son los políticos, cómo nos quieren quitar los derechos... que ya hemos ganado; repito: que ya hemos ganado.

[...] que dejemos de hablar para nosotros mismos: basta ya de convencer a los convencidos, basta ya de predicar a quien ya es converso, es absurdo. Donde tenemos que llevar la idea de que Internet es una revolución es a quien no está conectado, donde tenemos que ir es a la gente que no está conectada y decirle: Internet puede servir para mover tu vida, para mover tu colectivo. Y lo primero que tenemos que hacer es ir a los templos de consumo, sí a los grandes hipermercados, a los grandes sitios de distribución de música enlatada, de películas enlatadas, y decirle a la gente: esto no es cultura, la cultura es compartir lo que tienes en casa; no te gastes dinero en este cajero, en este supermercado, gastate dinero en la conexión a Internet y comparte lo que tienes ya, porque lo que tú tienes ya, ya te lo has ganado, tienes el derecho de compartirlo con quien quieras, y si antes le podías dejar tus obras a tus amigos, y ahora tienes amigos en Sebastopol, en Nueva York o en Tokyo, ¿porqué no compartir esas obras con esos amigos? el derecho sigue siendo el mismo. Ese es el mensaje que tenemos que llevar, y lo que propongo es directamente un boicot a toda la industria de entretenimiento en donde más les duele, y donde más les duele es en las cadenas de distribución de los analfabetos digitales, los que siguen comprando música, películas enlatadas en establecimientos abiertos al público o bien en el top manta, y yo lo que propongo es romperle las piernas al top manta, dejar de comprar en el top manta, pero dejar también de comprar en cualquier otro ti[...] para eso hay que llevar el mensaje a la gente que no está conectada, a la gente que sigue comprando como analfabetos digitales. Lo digo porque tanto hablar del modelo de negocio, la única forma de acabar con el modelo de negocio es que sucumba de verdad, pero el modelo de negocio es algo que no nos tiene que preocupar a nosotros, a nosotros nos tiene que preocupar que los artistas coman, que es otra cosa completamente distinta y de eso [...]

Tal y como está montado el chiringuito es un chiringuito para que se venda Coca-cola, lo de menos es garantizar los derechos sociales de los artistas, y ese es el problema [...]tion como si fuesen la panacea para conseguir una mejor jubilación o una mejor asistencia social y sanitaria de los artistas; bien, si ese es el tema, eso quiere decir que la Seguridad Social no se los está dando ¿porqué no se los está dando? pues a lo mejor porque esas entidades de gestión no están haciendo bien su trabajo. Y aquí viene la segunda parte de la propuesta ¿qué estamos haciendo tanto criticar a la SGAE? Si creemos realmente en el procomún, si creemos realmente en el copyleft, si creemos realmente en compartir las obras lo que tenemos que hacer es montar una entidad de gestión copyleft. Una entidad de gestión que pueda reclamar aquellos derechos de los artistas copyleft en todas partes. En estos momentos las recaudaciones de remuneración por copia privada y por muchos tipos de derechos de gestión colectiva que está recaudando la SGAE, está incluyendo en su recaudación a todos aquellos artistas que no son parte de la SGAE o que publican sus obras en copyleft, y las está recaudando igual y no las reparte. Se ha dicho antes, se ha explicado el problema, que se le pide a la Sociedad General de Autores que muestre su repertorio para de esa manera programar en un disco-bar repertorio de música no contemplado por la SGAE, repertorio de música copyleft, y no existe ese repertorio, no lo quieren enseñar. Bien, pues seguramente no lo quieran enseñar porque entonces empezaríamos a descubrir que están recaudando por conceptos que no les corresponden. Entonces una entidad de gestión copyleft la primera acción que tendría que adoptar es poner una demanda contra las otras entidades de gestión requiriéndoles para que entregasen todas las cantidades indebidamente recaudadas por esos conceptos.

El tema de crear una entidad de gestión copyleft es mucho más serio de lo que parece [...]es que todos los ciudadanos que se consideran autores puedan estar cubiertos por ella. En este momento mucha gente está publicando en bitácoras en Internet y no tiene ningún tipo de respaldo de la Sociedad de Autores, pero de la misma manera un [????] como La Mundial u otro tipo de realizadores que quieran publicar sus obras bajo licencia Creative Commons, la Sociedad de Autores no les está dando cobertura. Y no les está dando cobertura entre otras cosas porque el contrato de gestión que tienen impide la gestión por parte privada, o sea, una vez se ha cedido la gestión a la Sociedad General de Autores le has cedido todo los derechos durante tres años, no puedes gestionarlos aparte, no puedes dejar fuera de la cobertura de la Sociedad General de Autores lo que quieras publicar a partir de un determinado momento en licencia Creative Commons, se va a recaudar igual, incluso se va a perseguir penalmente a quienes copien tu obra aunque tú hayas dicho expresamente que quieres que se copie, o sea, es un contrasentido absoluto. Entonces el tema aquí es: si tantas ganas tenemos de hacer cosas, levantémonos de nuestros sillones, dejemos nuestro ratón, y vayamos a un notario, montamos una sociedad de gestión y empezamos a afiliar a gente, porque entonces tendremos un verdadero poder, tendremos además una asamblea democrática que realmente represente a los autores, cosa que ahora no hay, ahora son un voto ponderado donde no están representados democráticamente todos los autores españoles, y desde luego podremos competir en pie de igualdad en el mercado, por así decirlo decirlo, jurídico y de autores con la Sociedad de Autores; ese es el objetivo que tendría que adoptarse si realmente queremos acceder a los demás; si solamente queremos protestar, tirar la piedra y esconder la mano estamos bien como estamos, pero pienso que hay que ir un poco más allá.

Y bien, ahora simplemente ya para acabar, quería hablar de lo que es realmente el derecho de autor, porque lo han ensuciado demasiado; lo ensuciaron desde el momento en que empezaron a llamarlo «propiedad Intelectual», lo ensuciaron porque el derecho de autor no es propiedad, no es propiedad ni en la Declaración Universal de Derechos Humanos ni en la Constitución española. Cuando yo hablo de derecho de autor hablo de libertad de creación; cuando ellos hablan de propiedad inelectual, quieren decir «pasta». Punto. La propiedad inelectual, cuando ellos hablan de eso, están hablando de los derechos de explotación, y el derecho de autor es algo más que derecho de explotación. Si nos vamos a la Declaración Universal de Derechos Humanos a la parte de Derechos Sociales veremos que allí encontramos un artículo que es el artículo 27 donde se habla por un lado del derecho de acceso a la cultura y por otro lado del derecho de autor; son dos derechos que van íntimamente ligados hasta el punto de que actúan como una balanza, realmente tiene que estar completamente equilibrado: el artista tiene derecho a comer de su obra, el artista profesional tiene derecho a vivir de su trabajo, y la sociedad está ahí para alimentar al artista, si hay evidentemente empatía entre público y artísta; cuando no hay empatía pues el artista no come, pues sencillamente porque le tiran tomates, y punto. El problema es que nos están vendiendo basura, y encima nos quieren hacer pagar por la basura y nos quieren encarcelar por la basura. [...] Entonces, si acudimos a la Constitución, vemos que tampoco hay ningún artículo donde se hable expresamente del derecho de autor ni de la propiedad intelectual, de lo que habla el artículo 20 es de la libertad de creación artística, y lo sitúa ni más ni menos que dentro de los derechos a la libertad de expresión [...]acia que tiene, lo digo porque el problema de que se esté permitiendo prostituyendo la palabra propiedad intelectual es que dejamos de darle importancia al verdadero derecho, y el derecho de autor tiene una importancia trascendental, es nuestra conciencia social: el artista es lo que mueve el pensamiento a lo largo de la historia, el que llega al público; el filósofo se queda en su despacho, mueve las ideas entre las élites; pero el que se encarga de llevar a pie de calle los conceptos es el artista, sin un Shakespeare, no hubiesen llegado a nadie las ideas de Bacon. Entonces entiendo que es un gran error criminalizar, atacar nosostros a los artistas de la forma en que nos atacan a nosotors las entidades de gestión. Hay que dejar a un lado lo que es el artista y a otro lado lo que son los derechos económicos. Y precisamente por eso vuelvo a hablar otra vez ahora del derecho, porque son distintos, en lo que es la esencia del derecho de autor, es distinto el derecho moral del artísta, del derecho de explotación de su obra. Por un lado hay unos derechos personalisimos, inalienables, inembargables que son los derechos morales del autor y por otro lado hay unos derechos económicos que son los derechos de explotación, que la propaganda intenta corromper esos conceptos y mezclar falsamente esos conceptos, y decir: «no, no es que la propiedad intelectual es sagrada»; no, oiga, lo que es sagrado es el derecho moral de autor, lo otro, los derechos de explotación es una actividad económica que está en el marco de la libertad de empresa y que tendrá la protección que tenga en la libertad de empresa en un momento social concreto, porque no olvidemos que la propiedad, en cualquier caso, de acuerdo con la Constitución, está al servicio del uso social que se le dé. El abuso de derecho está perseguido también por la Constitución.

El tema es que lo que no se [...] el acceso a la cultura. El derecho moral de autor incluye ni más ni menos algo tan curioso que el autor pueda reclamar del propietario de su obra que ponga esa obra a disposición del público. Es un supuesto que está en el artículo 14 de la Ley de propiedad intelectual. Imaginemos que un artista, un escultor, un pintor, ha vendido una obra, esa obra está en poder de una persona que la ha comprado, que la tiene en su casa y no la enseña. El artista puede ejercer lo que se llama el derecho de divulgación exigiendo a la persona que es propietaria (hablábamos antes de propiedad intelectual), pues bien, vemos que el derecho de propiedad cede ante el derecho de autor: el propietario, si el artista le requiere para que exhiba la obra, tiene que exhibir la obra y ponerla a disposición del público. Del mismo modo los herederos de un artista cuando quieran ejercer el derecho contrario, el derecho de no divulgación, sólamente lo podrán hacer si el Estado o las Comunidades Autónomas están de acuerdo, porque el Estado y las Comunidades Autónomas pueden ejercer un derecho a través de los tribunales que es requerir a la familia del artista [...] a disposición del público para que la enseñen. Vemos de nuevo que la propiedad no tiene nada que ver, que lo importante es el derecho a la cultura, el derecho a que esa obra se exhiba. El derecho de autor tiene muy pocas limitaciones, el derecho moral de autor. Sólamente aquellas que digamos, [...] un autor puede incluso retirar su obra del mercado siempre que no perjudique los derechos adquiridos por terceros mediante algún tipo de contrato, sin embargo los derechos de explotación tienen infinidad de restricciones. Tienen desde la primera restricción que es la temporal, el hecho de que con el tiempo prescriben, a los setenta años de la muerte del autor, algo impensable en un inmueble, hasta otro tipo de limitaciones durante la vida de la obra, incluso durante la subsistencia temporal de los derechos de autor la cultura va a poder ser accedida por la sociedad mediante el derecho de cita, mediante el derecho de parodia, mediante el derecho de copia privada, que las entidades de gestión mencionan estos derechos como excepciones a los derechos de explotación ¡y un cuerno! No son excepciones a un derecho de explotación, son parte esencial integrante del derecho a la cultura. El derecho a la cultura que incluye el derecho de copia privada, el derecho de parodia, el derecho de cita, el derecho de reproducir las obras que están en las calles, que ese es otro derecho que igual nos quieren quitar también, el hecho de que alguien ve un monumento en la calle, parece ser que hay paises donde te viene el guardia de seguridad para impedir que hagas una foto de ese monumento. Una obra que está situada en la calle es para que todo el mundo la vea, la fotografíe y venda las copias que quiere de esas fotografías. Todos esos son derechos que la Ley de Propiedad Intelectual conceptúa como excepciones, excepciones al derecho de explotación, pero que su razón de ser no es una excepción que nos hayan concedido graciosamente, su razón de ser está en el derecho a la cultura, el derecho que tenemos todos a beneficiarnos del progreso científico, un derecho que está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y que tenemos que ejercer; tenemos que ejercer, vuelvo a decir, saliendo a la calle, en actos como éste, lo que es interesante es que empecemos no únicamente a compartir de forma binaria, sino a compartir nuestras ideas a pie de calle y moviendo la sociedad.

Muchas gracias a todos.

[Aplausos]

Carlos Sánchez Almeida,
l'Hospitalet, Barcelona, 28 de mayo de 2005